El día en que los Apaseos superaron a la película “El Infierno”

El viernes 28 de septiembre de 2018, se recordará como el día en que la región de Jerécuaro a los Apaseos, se transformó en un Infierno.

No fue una balacera más lo que ocurrió ese día, sino un montón de balaceras que comenzaron en Jerécuaro y terminó en los Apaseos (Apaseo el Grande y Apaseo el Alto).

Un cuerpo desde temprano

El día comenzó muy complicado. Desde temprano me avisaron de que fue encontrado un muerto en la población cercana de San José Agua Azul, perteneciente al municipio de Apaseo el Grande, pero muy cercana a la ciudad de Apaseo el Alto. Muy cerca de un contenedor de basura, ubicada al lado del campo deportivo, yacía sin vida, el cuerpo de una persona del sexo masculino, completamente desnudo, atado y amordazado. El cuerpo fue encontrado en la mañana temprano, por vecinos del lugar, quienes inmediatamente llamaron al 911, y el lugar se llenó de policías. Posteriormente, llegaron los peritos, quienes recogieron el cuerpo y lo llevaron al Servicio Médico Forense para realizar la necropcia de ley y tratar de identificar a la víctima.

Incendio de una panel en la Panamericana a la altura de San José Agua Azul

Alrededor de las seis de la tarde, un padre con su hijo iban en una camioneta tipo panel o van, transitando por la carretera panamericana. De repente, un grupo armado le cerró el paso, le apuntaron con armas, y le obligaron a bajarse del vehículo. Mientras que el padre e hijo huían a pie hacia una zona conocida como la “colonia de los Medina”, los hombres comenzaron a disparar contra el vehículo con intención de incendiarla. El hombre junto a su hijo pequeño intentaron que les dieran resguardo en varias casas del lugar, pero los habitantes de dicha zona (perteneciente al otro lado de la carretera de San José Agua Azul), no le abrieron la puerta, pensando que eran sicarios.

No les salió tan bien la jugada a los malos, porque según me dijeron, minutos después, se armó la persecución, y los habitantes de San José Agua Azul vieron con horror cómo dos vehículos se tiroteaban, un vehículo rojo y una camioneta detrás (como a 50 metros de distancia o menos, uno del otro). Ambos vehículos entraron por el costado del campo deportivo, dieron una vuelta, mientras seguían disparándose. No sé quiénes eran, ni quien contra quien, supongo que en la camioneta de atrás iban los ministeriales usando un vehículo no oficial, persiguiendo a los malos…

No sabemos bien qué pasó, porque en una guerra no se saben los detalles: Fuentes oficiales dijeron que murieron 8 en las balaceras de Jerécuaro a Apaseo el Alto, pero otras dicen que en los enfrentamientos de los incendios murieron dos más, otros dicen que cayeron tres heridos, otros cinco… Sean lo que hayan sido los heridos, no fueron todos de los malos: también hubieron policías y paramédicos heridos en el incendio del tráiler.

Tráiler incendiado en la carretera Panamericana

Mientras que se incendiaba el vehículo en San José Agua Azul, un tráiler se incendiaba a unos pocos kilómetros de ahí, por la misma carretera, en Apaseo el Alto, rumbo a Querétaro, a la altura del desvío que se va para Jerécuaro. El camión también fue disparado e incendiado.

La intención de los sicarios, de incendiar los vehículos en la carretera Panamericana, era crear caos y confusión, a causa de que los federales les estaban persiguiendo desde Jerécuaro hasta Apaseo el Alto.

Yo estaba al lado de un camión de bomberos, mientras se incendiaba el tráiler. Les hablaba a los bomberos y ni me miraban, estaban aterrorizados mientras simulaban hablar por celular… Enfrente de nosotros, el tráiler se incendiaba y los bomberos no apagaban el incendio… ¿Por qué? Porque tenían miedo (y hacían bien). Enfrente de nosotros, se habían disparado a morir… La guerra que comenzó en Jerécuaro, terminó en esa zona de Apaseo el Alto.

Jerécuaro: Alí Babá y los cuarenta ladrones

En Jerécuaro, la Policía Federal hizo un mega operativo de inteligencia y fuerzas, y llegó hasta la comunidad de la Purísima del Zapote, dónde se encontraban un grupo de delincuentes armados hasta los dientes.

Los uniformados, superando en cantidad y llenos de valor, fueron hasta allá, sabiendo que esa gente no andan con pistolitas. En el enfrentamiento, cayeron abatidos 8 delincuentes, y en el lugar encontraron armas de todas clases, inclusive lanzagranadas.

En un comentario que yo hice en las redes sociales, dije: 

Los reportes que me llegaban superaban toda lógica, y yo trataba de no caer en confusión: “Gus, hay un incendio de un tráiler en la Panamericana, rumbo a Querétaro”…. “Gus, hay un incendio en la carretera a la altura de San José Agua Azul”… “Gus, hay una balacera en Mandujano”… “Gus, balacera cerca de Gamboa”… “Gus, balacera en la Panamericana”…

El reporte final: entre 8 y 10 muertos (en éstos casos, donde las balaceras ocurren en distintos lugares y en forma casi simultánea) no se sabe con exactitud cuántos muertos quedan, porque no todos mueren en el lugar, ya que otros son heridos y mueren más lejos tratando de escapar.

El infierno

Yo estuve en carretera Panamericana: era un desierto. No había tránsito. Los únicos que pasaban de un lado a otro eran las patrullas y las camionetas de militares.

Llegó un momento, en el que yo estaba en el medio, y ya no sabía si ir para la izquierda (San José Agua Azul, panel incendiada y balacera) o hacia la derecha (Salida para Querétaro, dónde estaba el tráiler incendiándose y balacera).

Posteriormente, también tuve lo mío. Un vehículo pasó disparando (no sé a quien o contra quien) y esos disparos se escucharon demasiado cerca. Yo iba en moto, y me agaché, y comencé a hacer zig zag, puesto que no sabía si me estaban disparando a mi. Adelante mío, veía gente correr y entrar en las casas: vi padres jalando y empujando a sus hijos para entrar rápido a las casas, puertas cerrándose, calles desiertas…

La zona se había convertido en una “tierra de nadie”. Era como un “mini-apocalipsis”. Hasta el cielo se había puesto a oscurecer, con un pesado gris que parecía mezclarse con las humaredas que llegaban de los incendios…

Apaseo el Alto, y las zonas fronterizas con Jerécuaro y Apaseo el Grande (ahí dónde está San José Agua Azul) se volvió una zona de guerra. Por momentos, el terror se hizo presente, y sí, por primera vez, después de tantas balaceras, utilizaré ésta palabra: “Terrorismo”, porque el terror se hizo presente.

Apaseo el Alto (y la zona aledaña) vivió un día de terrorismo. Un grupo organizado comenzó a causar terror, incendiando vehículos y haciendo balaceras, a lo largo de la carretera Panamericana, con tal de causar confusión y tratar así de que no les persigan a los malos que se veían acorralados.

Estamos hablando de Terrorismo señores. Ésto ya superó todo lo imaginable. Por lo que que espero que ésta nota sea leía en todo el país, y en otras partes del mundo, y sepan bien lo que está ocurriendo aquí en Apaseo el Alto y región aledaña. Aquí ya no es una “guerra entre ellos”, es una guerra contra nosotros. Ya no es más algo entre cárteles de droga y/o huachicoleros, es algo que nos afecta a ti y a mi. Y necesitamos que nos vengan a proteger ya, que llenen la zona con 40 mil soldados hasta extinguir éste mal de una buena vez. Y necesitamos que las personas entiendan que ya estuvo bueno, que ésto ya no da más…

Necesitamos que los medios nacionales vengan a cubrir la guerra que hay en “Los Apaseos”, porque ésto es de casi todos los días, y estamos en peligro. Yo ya vi a heridos y muertos de casi todas las edades, desde niños chiquitos hasta de la tercera edad.

Entiendan de una vez: “Apaseo se está hundiendo en el Infierno” y no exagero. ¿Acaso no ven a los demonios en camionetas atacar en cualquier parte y en cualquier momento? ¿Acaso no ven a los demonios pactando con la gente, y a cambio de sangre les dan dinero? ¿Acaso no te diste cuenta en todos éstos años que tu vecino andaba en eso? Vamos… Han comprado huachicol, han comprado mercaderías robadas de los saqueos, han comprado y hasta vendido mota y otras más fuertes… Han permitido que sus familias se destruya para que el hombre se vaya a trabajar al norte a buscar dinero ¿para qué? para que las mujeres vivan cómodas sin trabajar… En ese contexto, se han criado generaciones de hijos viendo que es bueno el dinero fácil, el dinero que envía un pariente, el dinero que envía el papá que se convierte en un desconocido en su propia casa, y una mujer cómoda que tiene para las uñas y la estilista… Con todo el dinero que han enviado del norte, no han se han preocupado en llenar la región de negocios. No, solamente se preocuparon en hacer casas más grandes, que ahora están vacías, o que pronto quedarán…

Estoy cansado de ver a la hipocresía de la gente, diciendo “antes no era así”. ¿Pero acaso creen que ésto es nuevo? Los cárteles o grupos del crimen organizado siempre existieron (bueno, no siempre, pero al menos ya hace muchos años) ya sea con las drogas, con el huachicol, con los saqueos a tráilers… Lo que pasa es que ustedes vivían en una burbuja. Y creían que todo estaba bien, y el domingo le daban el saludo de paz en la iglesia, tal vez a uno que durante la semana se había ensuciado la mano con sangre, dinero sucio o huachicol.

Ahora que ya saben que ésto ya pasó los límites y llegó al extremo, ahora los veo preocupados. Y dicen: Vamos a rezar. ¡Ya dejen de rezar, que sus rezos no sirvieron de nada! ¡Hagan algo! Salgan a las calles, y protesten, corten las carreteras y protesten. Pero no lo hagan un ratito para ver que pasa, háganlo seguido, todos los días o todas las semanas, hasta que el país hable de “Apaseo”, y las noticias de aquí comiencen a llegar al mundo. Que el mundo se entere que lo que pasa aquí es Terrorismo, y que el país no logra exterminar a éste cáncer provocado por los cárteles y la complicidad de la gente. Si quieren rezar, háganlo mientras se manifiestan. Hagan como dice un proverbio ruso: “recen, pero remen”, pero no dejen de remar. 

Apaseo el Alto se ha convertido en un pueblo cómplice y temeroso a la vez. De alguna manera, todos tienen un pariente, vecino o amigo metido en algo. Y lo saben. Todos sospechan de todos. El pueblo hermoso que alguna vez fue, está partido. Los malos están disfrazados de ovejas, mezclados en el rebaño. Ya no se sabe quien es quien, por lo que hay que comenzar de nuevo, luchar por el pueblito que alguna vez fue, claro que ya no volverá como antes, pero al menos hay que tratar de enseñar valores a los más chicos, a los adolescentes, a los jóvenes. 

Reconozcan: algo ha fallado. La culpa es del dinero fácil. El problema tal vez comenzó desde los ejidatarios con terrenos regalados o heredados, que sin trabajar, tenían grandes extensiones. El problema siguió con dinero que enviaban los norteños a sus familias, y criaron a muchas mujeres huevonas e hijos similares, sin cultura al trabajo. El problema continúa hasta ahora cuando los hijos buscaron dinero fácil, y ya no tenían al “norteño” que les enviara dinero, y entonces salieron a vender mercancía, desde lo que saqueaban en la carretera, hasta la mota y el huachicol. Ahora están quebrados. Están metidos en una guerra. Y ahora no hay trabajos. la mayoría de los negocios están casi en la quiebra.

Cuando más personas vivan encerrados, más negocios van a terminar quebrando… Necesitamos que ésta situación cambie, pero para eso, necesitamos que ustedes cambien, y si quieren rezar, háganlo, pero también hagan algo por el pueblo y el municipio. ¿Tienen amigos en el Ayuntamiento? Dejen de darle “like” a todo lo que publican, dejen de halagarlos, y comiencen a exigir, no pierdan oportunidad, en cada mensaje que puedan, en cada acto público, exijan. 

La economía se está hundiendo… Las buenas costumbres de la gente está hundiendo… Las buenos valores se están hundiendo… Apaseo se está hundiendo… Estamos a poco de caer en el Infierno si es que ya no estamos viviendo en él. Cuando me preguntaron en éstos días, en qué religión creía, yo simplemente les dije: Creo que vivimos en un Infierno…



Nota:  Para que no exista confusión en la nota. Hablo de los ejidatarios que no enseñaron a trabajar a sus hijos, no hablo de los que sí trabajan o trabajaron y enseñaron a trabajar a sus descendientes. De la misma manera, hablo de los norteños que no enseñaron a trabajar a sus hijos, a inculcar valores, no de los otros que tienen excelentes hijos y que sí les enseñaron a trabajar. No hablo de los norteños en general, sino solo de aquellos que no le fomentaron la cultura de trabajo a sus hijos. Es decir, no hablo de economía en general, sino de valores, de los hijos de éstos que, a causa de no trabajar, se acostumbraron al dinero fácil y terminaron extraviando en los malos caminos.

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