#MundialBrasil2014 Messi al Psicólogo y Brasil con el Síndrome de Estocolmo

messi-mundial-brasil-2014Terminó el Mundial, y al final, los alemanes se adueñaron de la alegría brasileña. No sólo ganaron el mundial, sino que también, golearon al anfitrión y hasta terminaron siendo amados por estos, pese a la humillación. ¿Alguien les puede explicar lo que es Síndrome de Estocolmo?

La final entre Argentina y Alemania no pasará al olvido. Al igual que muchas cosas del mundial, como la mordida de Suárez, el puente que se cae, los estadios apenas terminados, la hinchada argentina que invadió Río de Janeiro y de otras cosas más que se hablarán por generaciones.

Argentina jugó muy bien en los 90 minutos, pero después se quedaron sin piernas, el alargue terminó languideciendo a cada uno de los que dejaron el alma por la camiseta.

Pero hubo uno que casi no corrió, que vivió encerrado en una burbuja de aislamiento, alejado de todas las emociones. Ese fue Lionel Messi. Ganador del premio Balón de Oro que otorgan al mejor jugador del Mundial.

Yo no sé qué pasó por su cabeza cuando recibió el Premio, pero obviamente estaba muy triste por haber perdido la final. Ese premio se convirtió en su estaca, y le quedó clavado al corazón.

En su vitrina de premios, la mayoría muestran relucientes, los triunfos de Leo, pero este mostrará su derrota. El Balón de Oro del Mundial Brasil 2014 se convertirá en el recuerdo más doloroso que jamás podrá olvidar.

No digo que “no jugó” como dicen muchos mal intencionados, puesto que él nos regaló en casi todos los partidos, algunas pinceladas de ilusión. Pero hasta último minuto, esperábamos el milagro de su zurda en ese tiro libre final, o una gambeta “maradoniana” que nunca llegó.

Mientras los otros jugaban a exceso de velocidad, él caminaba. Mientras que los demás dejaban el alma en la cancha, él no encontraba la suya.

Sinceramente creo que estaba lesionado, y que eso fue ocultado a la prensa por una cuestión de estrategia. Sino es por lesión, entonces que vaya al psicólogo.

En mi cabeza resuena el “Brasil, decime que se siente” de la hinchada argentina, una canción que se transformó en un himno de guerra futbolero en pleno estadio Maracaná, y que retumbó a lo largo de Copacabana y otras muchas partes del mundo.

Finalmente terminó la fiesta, y “cada uno a su casa”. Más de cien mil argentinos volverán a su patria, y muchos entenderán que este segundo puesto no será olvidado, porque al final, la mayoría de los muchachos dieron todo por la victoria.

La FIFA debería entender que las Semifinales se deben jugar en el mismo día, porque el alargue y un día menos de descanso es demasiada ventaja para el contrario. Pero finalmente poco importa, el que ganó, fue otra vez Alemania.

A ellos no les importa si tuvieron que fingir diez veces para que les cobrarán penal, fue ahí cuando me di cuenta que ellos ya no son los dignos caballeros de antes, buscan ganar como sea, porque el resultado te da un Mundial. Tal vez por eso ningún alemán pudo quitarle a Messi el Balón de Oro.

Yo me quedé con imágenes mezcladas en un collage de emociones. Para ser sincero, creo que el partido contra Holanda fue más difícil para Argentina, que lo que fue contra Alemania durante los dos tiempos sin alargue. Pero después me comencé a abstraer, al darme cuenta que los dioses del fútbol iban a favorecer al equipo teutón.

Pocos entenderán que durante cada Mundial, ésto se convierte en una Religión, donde cada estadio es un templo. Lástima que de nada sirva que los argentinos tengan un Papa sí después de todo, los alemanes también tiene al suyo, el que renunció.

En el silencio de la noche, me desperté varias veces, con imágenes del “Pipita” Higuaín fallando un casi “mano a mano” con el portero mientras el remate se fue lejos, o una mala definición de Rodrigo Palacio que entró siempre desconectado con el gol, o del mismo Messi que casi la metió en un disparo agónico que pasó casi besando un poste.

Finalmente ya no pude dormir, y hoy que ya es otro día, puedo decir lo que se siente… Siento mucho orgullo del equipo argentino, porque jugaron excelente hasta que se quedaron sin piernas, y supieron controlar muy bien al mismo equipo que humilló 7 a 1 a Brasil.

En la mañana no encenderé la tele, o mejor dicho, evitaré ver a todos mediocres programas de Fútbol, con sus nefastos comentaristas que no entienden nada de estrategias y alaban fácilmente al equipo ganador.

Ayer fue un gran partido, pero eso fue ayer. Ahora sólo faltan otros cuatro años para el Mundial que viene, y como siempre, vuelvo a pensar, que en el próximo sí vamos a ganar.

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